Modelos de belleza extremos

Estar (ser) gorda está de moda

“Que una modelo de talla grande sea portada de una revista pronto dejará de ser algo excepcional”. Así empezaba el artículo “Luchar por una talla global” de Clara Laguna en Smoda en referencia a “bellezas voluptuosas aplaudidas por la industria” de la moda.

Que las modelos “plus size” dejen pronto de ser portada o no es algo que desconozco, lo que sí sé es que estar (ser) gorda está de moda, ya que desde hace meses ciertas publicaciones de moda dedican artículos periódicos a esta cuestión, además de sumarse campañas como #ImNoAngel.

Isabelle Caro o Candice Huffine

Modelos gordas o modelos flacas, en realidad, da igual. Lo importante es la falta de alusión a un cuerpo sano y, claramente, la diversidad de volumen corporal es tan poco noticioso como que en verano hay olas de calor, que en invierno nieva y que en rebajas los comercios se llenan de gente ávida de gastar barato.

A todo esto, lo que sí fue noticia en abril del pasado año fue que Francia prohibiera a las agencias contratar a modelos consideradas desnutridas y, para ello, tenían que presentar un certificado médico sino querían recibir una multa. ¿Harán lo mismo dentro de unos años con modelos de la talla 48, como Candice Huffine? Veremos.

Entonces, ¿cuál es la novedad? Supuestamente que la industria empieza a tener en cuenta las tallas grandes en su producción de colecciones y en sus campañas. ¿De verdad? Lo cierto es que no he visto, en lo que va de año, ninguna colección de los diseñadores que participan en las principales pasarelas del mundo dedicadas a este colectivo. Sí lo hacen, por ejemplo, las marcas como Mango (con la línea Violeta) o Kiabi (con SoaSoa).

Pese a que entiendo la necesidad de conseguir la integración en la moda de otras medidas fuera del 90-60-90 (que muy machaconamente nos han hecho ver como el cuerpo ideal) y hacerlo a través de revistas, blogs y otros canales de información, me preocupa que se exacerbe una dejadez hacia el cuidado del cuerpo con tendencia hacia la gordura.

Del mismo modo me rebelo contra la esclavitud y la tortura corporal por unos centímetros menos. ¿Os acordáis de Nolita?

Creo, sin embargo, que en este extremo (de delgadez) la mayoría coincidimos porque son cuerpos naturalmente poco habituales. No en vano, las modelos dedican la mayoría de sus horas vitales a ejercitar su cuerpo allá donde lo necesita y a alimentarse a base de dietas que velan por el 0% materia grasa. ¿Qué común de los mortales, con un trabajo y vida familiar, puede dedicarse a tal tarea en exclusiva? Por tanto, lo normal es que se nos acumule la grasa, nos salga la tripita a partir de los “treintay”, tengamos celulitis, estrías, entre otras bondades de la edad y de la naturaleza.

Al final, lo que prima, en mi opinión, y lo que tendría que reflejarse en la industria, así como en las publicaciones de moda, es la naturalidad y, especialmente, un cuerpo saludable; independientemente, de que sea una persona gorda o flaca, si ésa es su constitución corporal.

En este sentido, recientemente, Marta Michel, directora de YoDona, hablaba de la venganza de las mujeres reales. Y de esto sabe mucho Dove, marca que vio el filón a potenciar “la belleza real”.

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