Cultura

Peaky Blinders o el descubrimiento de los gánsters de Cillian Murphy

El primer capítulo de la primera temporada de Peaky Blinders me costó tanto que no fui capaz de terminarlo. Afortunadamente, el otro 50% de StoryMe vio en esta serie británica, creada por Steven Knight y emitida por el canal BBC Two, un potencial que me pasó desapercibido en aquel momento. Dos temporadas más tarde os diré que sólo deseo que Netflix España ponga (ya) la tercera temporada en su catálogo (en nuestro país sólo está disponible en Wuaki.tv).

El clan Shelby

En los bajos fondos de Birmingham, en el período de entreguerras, la familia Shelby trata de integrarse en la sociedad con los medios que están a su disposición, tales como boinas con cuchillas, armamento robado y tráfico de influencias. Al tiempo que se enfrentan a sus propias batallas internas, al IRA, a los comunistas y al supuesto hombre de la ley enviado por el mismísimo Winston Churchill, Chester Campbell (interpretado por Sam Neill).

Con los traumas propios de batallas libradas en Francia con motivo de la Primera Guerra Mundial, el clan, encabezado por Thomas Shelby, lucha por legalizar sus turbios negocios relacionados con las apuestas/carreras de caballos.

Cillian Murphy, simplemente, inmenso en su rol de gánster. El actor irlandés da vida al estratega nato, inteligente, cruel e implacable con sus enemigos, Thomas Shelby, y lo hace de una manera natural y creíble; aprovechando sus expresiones, una mirada azul translúcida y un tono de voz impertérrito. En mi opinión, es una interpretación muy destacable, especialmente si la comparamos con Desayuno en Plutón, una suerte de película de serie B en la que interpreta a un huérfano transexual obsesionado con encontrar a su madre. Y, ojo, que a mí la película me gustó y creo que borda el personaje, pero nada tiene que ver con el carácter y la personalidad que Cillian Murphy da a Thomas Shelby en esta serie televisiva.

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Por otra parte, y pese a que el núcleo central de la trama gira entorno a Thomas Shelby, hay dos personajes de la familia que dotan de una credibilidad brutal las violentas y enrevesadas historias que transcurren capítulo tras capítulo. En primer lugar, la tía Polly (Helen McCrory), la lideresa del clan que simboliza el empoderamiento de la mujer, la sensatez y la intuición tanto en los negocios como en el manejo de los egos de sus parientes. No es, sin embargo, hasta la segunda temporada cuando Polly muestra emociones profundas y una sensibilidad ocultas tras su imagen de mujer dura y cruel.

El salvaje Arthur Shelby (Paul Anderson) es la otra pieza clave de la trama, la fuerza bruta del clan y el brazo ejecutor de Thomas Shelby. Allá donde hay que dar tortas a diestro y siniestro, beber Whisky sin control y de paso darle a la droga, ahí está Arthur acompañado de su hermano John (Joe Cole).

Cabe mencionar, aunque sólo sea por lo que representa en el escondido corazón de Thomas Shelby, a Grace (Annabelle Wallis). La chica rubia de rostro dulce, pero con pistola en el bolso y con cierto gusto por el lado oscuro de la vida.

Las temporadas

Peaky Blinders es una serie que, durante la primera temporada, promete; durante la segunda temporada, es imprescindible. Todo apunta, o nos hace pensar, que la intención de Steven Knight es presentarnos al clan y a los personajes más relevantes de la trama. El director pone las piezas de ajedrez en sus posiciones y nos revela las intenciones, los intereses y las relaciones entre todas ellas. Pero no es hasta el penúltimo y último capítulo de la primera temporada cuando los movimientos son ejecutados en el tablero, cuando la trama se enmaraña en historias y emociones de complicada resolución. La segunda temporada tiene una intensidad narrativa imparable. Todas las piezas posicionadas estallan sin piedad, desentrañando futuras complicaciones en la trama.

Desgraciadamente, no hemos tenido ocasión de ver la tercera temporada (estrenada en España en Wuaki.Tv), pero parece que los Peaky Blinders no dan tregua.

La estética y la música

Peaky blinders lleva la impronta de calidad típica de la BBC. Muestra de ello, es el cuidado de los detalles en la ambientación de las escenas en una Inglaterra de los años 20 y el vestuario de la época de los personajes. En concreto, los outfits de la familia Shelby son impecables y denotan mucho “señority” en los miembros. Sólo se despeinan (y ojito con el corte de pelo) cuando tienen que dar unas cuantas bofetadas.

Más destacable aún es la banda sonora de la serie. Desde Nick Cave, a Pj Harvey o los Artic Monkeys.

 

DON’T FUCK WITH THE PEAKY BLINDERS!

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