Música

Nudozurdo: la guitarra no ruge, habla

VOYEUR AMATEUR

Hace unos días, en la sala Copérnico tuve la oportunidad de ponerle cara a los Nudozurdo. Sí, podría haberles buscado antes en Google y no esperar a un concierto, pero diré en mi defensa que mi relación con esta banda ha sido puramente acústica. Nunca me ha interesado ni quiénes son, ni de dónde vienen, ni qué hacen con sus vidas. Sólo, su música. Tanto es así, que cuando los teloneros asomaron sus guitarras, nos preguntábamos si esas gentes que estaban en el escenario era los Nudozurdo. Nos bastaron cuatro acordes para darnos cuenta de que no, no lo eran; pero sí, nuestra tortura inquisitorial auditiva.

Nudozurdo

Mucho ruido y pocas nueces

Voy a empezar por los teloneros. Sí, voy a empezar con ellos para evitar más sufrimiento ajeno. Aunque, ¡maldición!, ni siquiera recuerdo cómo se llaman. En realidad, da igual. Un grupo más, sin personalidad. Un grupo más con un vocalista con aires de grandeza, de “voy con cara de malote, que eso siempre queda bien en los conciertos”, con una voz anodina, con no sé cuántos instrumentos imposibles de discernir unos de otros. Me diréis: Oye bonita, relaja, que tú no eres la Carlos Boyero de la música. Pues mira, no. Pero sé lo que suena bien o lo que suena como un puñetazo en la cara.

Lo que recuerdo de esas gentes subidas al escenario, además de estar rodeados de todo el círculo cercano de familia y amigos a pie de pista, son movimientos compulsivos del cantante, un saxofonista ahí que como elemento decorativo quedaba maravilloso, mucho humo (en serio, mucho humo), letras de canciones horripilantes, mucho ruido, mucho ruido, mucho ruido. Insisto: mucho ruido. Y no me refiero al ruido del heavy o de los rockeros de verdad, esto, queridos lectores, era un “quiero y no puedo”.

Saben tocar los instrumentos, eso sí. Pero no vi potencial. En ningún momento me quedé extasiada por un talento descomunal, y creo que no tienen mucho futuro (si me equivoco, ¡bien por ellos!).

Para terminar esta crítica sangrienta, un último apunte sobre mi pensamiento reiterativo en alto: por favor, o que terminen ya o que me maten rápido.

No me cebo más. Ya, Nudozurdo.

Nudozurdo – Budweiser live

A los Nudozurdo les pega ser como son. Tres tíos vestidos de negro riguroso, no con mucho estilo, sino más bien “me pongo cualquier cosa negra que pillo por ahí”. Concentrados en su propia orgía guitarrera y sintetizadores de todos los colores y formas, disfrutando cada una de sus canciones como si las tocaran sólo por puro placer.

La mirada de Leo Mateos siempre orientada al infinito. Su gesto, impertérrito. Poco o ningún guiño al público. En este caso, nosotros éramos el mero elemento decorativo, un accesorio o la masa que escucha atenta al que sabe. Sólo advertí alguna que otra media sonrisa cuando enfrentaba instrumento con su compañero de escenario. Su voz, peculiar, única, diferente, desesperada; en algunas canciones, contenida, escondida tras los acordes de su guitarra, el bajo y la genialidad del batería. En otras, potente, poderosa, la protagonista.

Mientras las canciones de Voyeur Amateur se desplegaban, la acústica de la sala complicaba la sonoridad del directo. De hecho, no suenan como el disco. En éste el sonido es limpio, la voz de Leo Mateos es clara y siempre por encima de los instrumentos. No fue el caso del concierto en La Copérnico.

En cuanto al tracklist, hubo de todo, desde los primeros trabajados, como  Sintética con “Ha sido Divertido”, “El hijo de Dios” (aquí la gente estaba muy entregada) o “mil espejos”. al actual Voyeur Amateur.

Pero, por otra parte, eché tremendamente de menos del disco “Rojo es Peligro”, los temas “El Grito” y “Carpinteros del Mal”.

A los que aún no conocéis a este grupo madrileño os diré: debéis conocerlo y tenerlo en vuestro radar como un “must”. Veréis, especialmente en un directo, cómo Nudozurdo es capaz de hacer hablar la guitarra y hacerla rugir a su antojo. Pocas veces, y llevo ya muchos conciertos a mis espaldas, he tenido esa sensación. Y esto, además de muchos aspectos en la calidad de las canciones, es lo que diferencia a grupos como éste de grupos como los teloneros (en serio, que no me cebo más). Para mí, y para el otro 50% de StoryMe, Nudozurdo es una de nuestras bandas españolas de referencia.

Nota: En mi afán de disfrutar del directo, no hice ni fotos ni vídeos. De ahí que no haya elementos visuales del concierto. Perdón.

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