Cultura

El Océano África de Xavi Aldekoa

Tendemos a ver el continente africano como un todo. Como ese lugar lejano en el que se matan entre sí, se mueren de hambre y que tiene unos vastos recursos naturales. Se nos olvida con mucha frecuencia que, gran parte del desastre humanitario que ocurre en África, ha sido provocado por intereses de los países del primer mundo. “África está donde está, principalmente, por decisiones políticas y económicas del mundo desarrollado. Parte importante de la prosperidad de países industrializados se explica en la explotación que se ha ejercido en África”, apunta David del Campo, director de cooperación internacional y ayuda humanitaria en Save the Children.

Vemos, de tanto en cuando, reportajes de corresponsales que narran e ilustran con sus palabras la miseria y el desastre humanitario que azota a la población africana. Nos tocan la fibra y, durante un breve periodo de tiempo, las gentes de los países ricos tomamos conciencia del drama. Hay algunas situaciones de extrema necesidad que alcanzan la notoriedad suficiente como para ser merecedoras de campañas; así, en 2011, todos hablaban de la crisis alimentaria del cuerno de África, Somalia. En los informativos, en la prensa, campañas publicitarias de ayuda, Madrid empapelada con imágenes de niños muertos de hambre. ¿Y hoy? Ya nunca más se supo qué ocurre en Somalia. Dejó de ser noticia, dejó de ser drama (para nosotros), dejó de ser importante.

Xavi Aldekoa, corresponsal en África para La Vanguardia, ha publicado numerosos reportajes en el periódico alzando la voz de los que no pueden ser escuchados. Pero, una hoja de papel no es suficiente para expresar lo que es África, las peculiaridades de cada región, las diferentes etnias y sus costumbres, cómo es la gente y cómo (sobre)vive. Para ello, es necesario el libro Océano África (editorial, Península Odiseas)

Veintiún capítulos de historias de países con una evolución y un futuro muy dispar; historias particulares de personas que viven un presente extremo en todos los niveles. La destrucción, pero también el amor y la solidaridad. La genuina percepción y la visión del tiempo y la vida. También, experiencias que retuercen el estómago a más no poder y narraciones que despiertan la indignación.

LAS MUJERES EN ÁFRICA

Ellas, son una de las grandes víctimas de cualquier acontecimiento que azote cualquier país africano; de cualquier forma y de cualquier manera. Pero, Ellas, también son luchadoras y valientes, defensoras de su pueblo. Las hay con la vida rota, resignadas, reflejadas en “Mi hermana” en Togo o en las “Putas que cantan a dios” en Botsuana. Pero, “Ellas”, sólo ellas, están en el capítulo 11.

“A menudo, en las peores emergencias o en los contextos más deprimidos de África, he visto grupos de hombres sin hacer nada, lamentándose al sol. Las mujeres africanas, en esos mismos contextos, están trabajando”.

“Empoderar a sus mujeres en términos de formación y económicos es clave”, apunta David del Campo en respuesta a cómo debería ayudar el primer mundo al continente africano.

Repito: Ellas.

LA MUERTE

Se dice que la vida no vale lo mismo en todas partes del mundo. En África la vida de las personas vale muy poco; y la naturaleza, también. Sólo las reservas de recursos de minerales y petróleo que enriquecen a unos pocos son lo realmente importante; y por ellas se mata y se destruye.

“Hay una brutal crisis nutricional, que está ocurriendo muy cerca de España. 3,3 millones de niños con desnutrición severa aguda. Llevamos avisando desde Save the Children desde hace muchos meses. Tenemos equipos ya trabajando, pero nos va a superar”. Así avisaba David del Campo en LinkedIn. Todas esas personas van a morir en silencio, por culpa de sequías extremas, sistemas productivos arcaicos y por la especulación de mercados sobre materias primas. Pero, de algún modo, la ignorancia del resto del mundo también las va a matar.

En “Edén contaminado” en Nigeria, el desastre del Prestige es una pequeña broma de mal gusto en comparación con la destrucción de vegetación y fauna arrasada por un mar de crudo impenetrable. Más aún: “Aunque del delta del Níger se extrae casi tanto petróleo al día como de Kuwait, más de dos tercios de sus habitantes son pobres” y, cada vez, es más difícil conseguir alimento”.

A día de hoy, no hay ningún plan de limpieza de la zona. Pero, los beneficios para las grandes marcas del mundo desarrollado, son incalculables. Como siempre, lo importante, primero. El dinero, luego, si eso, la vida.

LOS CHINOS

En “Chináfrica” para Aldekoa, los chinos han sido los únicos que, más allá de los recursos naturales, se han dado cuenta del potencial de los africanos. China ha visto un mercado potencial para sus productos. Un mercado gigantesco, aún no explotado y que va a crecer de forma exponencial. Así pues: “En 2040, tendrá más personas en edad de trabajar que toda China o la India”.

Más aún: “África, en términos globales, tiene indicadores que señalan que está mejor que hace 25 años. Hay más crecimiento económico, la esperanza de vida ha crecido y hay muchos más niños en la escuela o jóvenes en la Universidad”, señala David del Campo.

Los chinos, están llenado África de sus ropas y tecnología; al tiempo, que construyen infraestructuras en diversos países africanos. Todo ello, sin meterse en la política (o dictadura o conflicto o las violaciones de Derechos Humanos) de la zona en la que están invirtiendo.

Pese a esta cierta luz en el horizonte, no hay que olvidar, en palabras de del Campo, que “África está en una encrucijada. Por una lado es una región de oportunidades, pero al mismo tiempo es dónde se concentran las mayores amenazas”.

ÁFRICA

“Para querer a África no basta con soñarla, hay que caminar sus calles, reírse con su gente, escuchar sus alegrías o tristezas”, Xavi Aldekoa.

Artículos de Xavi Aldekoa en La Vanguardia, aquí.

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