Cultura

Beasts of no nation

Beasts of no nation

Hay historias tan recurrentes, tan bestias, a las que no hace falta situar en el mapa. Una guerra civil en algún lugar de África, no importa cuál; en realidad, qué más da dónde. ¡Hay tantos lugares en África donde se han vivido (y viven) guerras civiles a golpe de machetazo y metralla! Da igual la guerra civil y las causas que la han provocado. ¡Acaso no son siempre las mismas causas! Poder y dinero. Donde los machetazos y la metralla acaban con vidas inocentes que no pertenecen a ninguna facción. Véase: ni al gobierno (¿gobierno?) ni a la guerrilla. Todos son sospechosos de uno u otro bando. ¡Siempre! Por ello, has de morir. Tú y tu familia. No hay causa, no hay dolor, no hay valor por la vida humana. Hasta que, de un modo u otro, llega la repercusión internacional. ¡oh, dios! ¡Salimos en las noticias! Hay que guardar las apariencias, no sea que luego se nos vuelva en contra y acabemos comiendo metralla de algún otro país; o venga la ONU a leernos las Declaración de los Derechos Humanos. ¡Uy, no! ¡Qué sopor! Así mejor, cesemos la violencia. ¡Qué bestias lo que han hecho estos africanos con sus propios hermanos! “¡Qué bestias!”, nos decimos desde el confort de nuestra casa, “¡Cómo pueden tener a niños luchando entre sus filas!” y se nos pone la piel de gallina, imaginando (o viendo) a esos niños de 8 o 9 años (quizás menos, quizás más) empuñando una metralleta, con ojos impertérritos tras el terror que han visto y que han cometido, con un reguero de sangre a sus espaldas. Aquí sí: de muerte y destrucción. Nos alegramos de no haber nacido entre esas bestias y de tener a nuestros hijos enganchados al Facebook o a los juegos cibernéticos o de que sean acosadores en clase; nos alegramos de vivir en el primer mundo, civilizado. En éste, no hay bestias que quiten la vida a machetazos. Sí, bueno, quizás no a machetazos, pero sí a golpe de asfixia económica, laboral, o a golpe de bullying o del tipo que sea, siempre y cuando no haya sangre; que mancha y no queda bonito.

Las bestias no tienen nación. Somos todos unos bestias, de uno u otro modo. Asumámoslo.

LA HISTORIA DE AGU


Cuando compartes la vida de un niño que se las ingenia con sus colegas para sacar pasta en algún lugar de África, donde hay una guerra civil, y donde el colegio y la educación son las últimas prioridades de la población, es más fácil empatizar con su pérdida.

Cuando compartes la relación que vive con sus padres y sus 3 hermanos, puedes llorar las lágrimas de sangre que él no es capaz.

Cuando tu vida está destruida. Estás solo y desprotegido y aparece ante ti tu única esperanza, que te ofrece poder, comida y seguridad, ¿qué harías? Es una guerrilla, pero su causa es parecida a la tuya. ¿Quién ha asesinado a tus seres queridos? El Gobierno. ¿Contra quién luchamos nosotros? Contra el ejército del gobierno. Perfecto, es mi causa.

Beasts of no Nation

Para Thomas Hobbes el hombre es malo por naturaleza. Sin embargo, me gustaría conocer la opinión de este filósofo inglés al ver la evolución esta juventud emocionalmente masacrada cuyo esperanza es matar para sobrevivir. Pese a que Agu se define a sí mismo como “bestia” por toda la violencia ejecutada durante su etapa en la guerrilla, es consciente de que hubo una vez en la que tenía familia y amigos, y estos le querían. ¡No era una bestia!

Las bestias, muchas veces, comparte un rasgo distintivo: el carisma. Es curioso como algunas de las mayores bestias que han pisado este mundo son descritas como personas carismáticas. Así es el bestia del comandante de la guerrilla. Un tipo sádico, sin escrúpulos, pero con un discurso fuerte, coherente, bien hilvanado y que remueve las tripas. ¿Acaso no tiene razón?

Al final, como dice nuestro refranero español “se junta el hambre con las ganas de comer”, se junta el líder carismático con una audiencia ávida de causa, de motivación, de guía en un entorno hostil. En estos casos, siempre me viene a la cabeza la figura de Hitler.

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Beasts of no nation

Beasts of no nation. Elba.

BEASTS OF NO NATION


Merece la pena ver este largometraje de 2h 17 minutos, dirigido por Cary Joji Fukunaga. Aunque es americana, no es apta para aquellos que quieran ver la historia de un niño soldado y no se le remueva el cuerpo entero. No es la típica historia africana edulcorada hecha en América. No, es el machete en la cara, la crueldad de la guerra, el dolor de la impotencia y la pérdida. La frustración de que, señores y señoras, esto sigue pasando en la realidad, aunque no salga en las noticias.

Ficha Técnica

  • Título original: Beasts of No Nation
  • Año: 2015
  • Duración: 137 min.
  • País: Estados Unidos Estados Unidos
  • Director: Cary Joji Fukunaga
  • Guión: Cary Joji Fukunaga (Novela: Uzodinma Iweala)
  • Música: Dan Romer
  • Fotografía: Cary Joji Fukunaga
  • Reparto: Abraham Attah, Idris Elba, Richard Pepple, Opeyemi Fagbohungbe, Ama K. Abebrese, Grace Nortey, David Dontoh
  • Productora: Netflix / Red Crown Productions / Participant Media
  • Género: Drama. Bélico | África.
  • Sinopsis: Drama basado en las experiencias de Agu, un niño soldado de un país africano que, tras cerrar la escuela y ser sacado de su aldea y golpeado casi hasta la muerte, se vio obligado a participar en una guerra civil empuñando un arma y combatiendo a sus compatriotas. (FILMAFFINITY).

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